Caminamos a casa, me rozas la mano,
te miro y tú me sonríes. Pienso que este momento es el más
maravilloso de mi vida.
Me dejas en la puerta de casa y allí
me das un beso, te pido otro.
- Mañana nos vemos donde siempre, mis amigos han quedado pero me escaparé un rato.
- Quizás me retrase un poco, así que...
- Vale.
En ese momento me besas y te das la
vuelta, yo te observo hasta la esquina de mi calle. Esta noche no te
has girado para sonreírme como siempre, unas horas después
descubriré que la última imagen que tendré de ti es esa.
Al final me he retrasado bastante,
llegó y no estás. Espero casi una hora y tú no apareces. Llamo a
tu móvil pero no lo coges, decido esperar una hora y después me
marcho a casa.
Miro mi bandeja de entrada y tengo un
email de despedida.
Mi amor, no sabía otra
manera de despedirme que ésta.
He decidido marcharme
de aquí, no aguanto más.
Lo nuestro no va a
ningún sitio, y tú te mereces algo mejor que yo.
Eres una chica
increíble y sé que comprenderás esto.
Si te sirve de algo, te
he querido.
Aún te quiero...
Adiós.
Que bonito y que...triste aunque como se dice, la mayoría de las veces esas dos palabras van de la mano
ResponderEliminarTienes razón...
ResponderEliminarGracias por leerme, espero que lo sigas haciendo.