He perdido el tren, hoy volveré a
llegar tarde a clase, para la profesora siempre será la chica que
llega tarde los jueves.
El tren que llega está casi vacío, a
esta hora la gente o está en clase o trabajando. Me siento al lado
de un chico. Lo miro y pienso que lo conozco. ¿Lo conozco de clase?
¿De las clases de baile? ¿Va al mismo dentista que yo? Recorro mil
sitios en tan solo cinco minutos.
Finalmente hallo la respuesta, nos
presentaron el pasado fin de semana en el cumpleaños de una amiga.
Me pareció el más interesante de todos los chicos, cruzamos un par
de miradas, en las cuales yo siempre terminaba apartándolas.
Y ahora estamos aquí, yo sí me
acuerdo de él, pero no creo que sea recíproco.
Llegamos a nuestro destino. Cuido
mis pasos, no quiero que me conozca por la chica que tropezó y cayó
a la vía del tren.
Estoy casi a punto de salir, cuando
me toca el hombro y me dice:
- ¿Sofía?
- Sí, tu eres Carlos ¿no?
- Desde que montaste en el tren he estado pensando que decirte pero no sabia si te acordabas de mí.
- Claro que me acuerdo, pensaba que tú no te acordabas de mí.
- No olvidaría unos ojos tan bonitos.