Por muchos años que tenga nunca me
gustaría perder esa cosa llamada “Inocencia”, que te ayuda a
seguir siendo siempre un niño. Pero no niño en el sentido de
caprichoso o inmaduro.
Mi inocencia hace que me siga gustado
lanzar vaho en los días de frío, pintar un corazón en los
cristales empañados, rozar mi nariz por tu cara cuando la tenga
helada, llorar cada vez que vea esa escena en la película que he
visto millones de veces, se me erice el pelo con esa canción que lo
dice todo para mí y la siga cantando a grito pelado, mi corazón
siga funcionado a pesar de las caídas, me siga poniendo nerviosa
como el primer día, eche mucho de menos mi casa y que siga queriendo
cambiar el mundo.