Las
maletas de Oriol estaban a punto de ser metidas en el maletero del
coche de sus padres, lo acompañarían hasta la estación de tren.
Su
padre arrancó, quedaban unas tres horas hasta la parada del tren, la
familia Darí vivía en un pueblo bastante alejado.
Oriol
se puso sus cascos, los anuncios de la radio le ponían nervioso.
Miró
a los ojos de Mónica, no sabía porqué pero le ponía nervioso, era
una chica de cabello castaño y ojos negros, de estatura normal y
delgada. En su aspecto nada fuera de lo común, pero con una mirada
que penetraba y te dejaba sin aliento, y en ese momento, acababa de
hacerlo. Por supuesto, ella no lo hacía de forma intencionada…o
eso parecía.
Después
de meses, se armó de valor y la invitó a ir a la playa.
La
playa estaba solitaria, no era costumbre en abril ir pero como el
tiempo no era normal para esa estación, pues hacía bastante calor y
finalmente decidieron bañarse en el mar.
Mónica
era una chica muy tímida, al principio charlaron en el agua, pero
manteniendo una cierta distancia. Luego Oriol le dijo que tenía un
bicho a su lado, la chica se asustó y corrió hacia él. Estaban
juntos y en ese momento, él se acercó a besarla. Fue un beso largo
y esperado por ambos. Y después se besaron una y otra vez, tantas
que perdieron la cuenta.
El
coche se detuvo frente a la estación de trenes, el tiempo había
cambiado desfavorablemente, el cielo estaba gris y se levantó
viento.
Faltaban
cinco minutos para que el tren llegara, sus padres se despidieron de
él, su madre comenzó a llorar y Oriol la abrazó.
Cogió
sus maletas y subió al ferrocarril. Miró por la ventana y saludó
hasta que su vista dejó de ver a sus padres en el apeadero.
Extendió
la manta sobre el césped. Sentado uno frente al otro, se tomaron de
las manos y comenzaron a jugar con ellas.
-Nunca
me gustaste de esta manera, siempre he creído que eras una chica
superficial.
-
Si te sirve de algo, tú a mí tampoco.
-¿Cuál
es tu excusa?
-
No sé, nunca me fije en ti de esa forma.
Oriol
tiró de la mano de la chica y la sentó sobre sus rodillas, la besó
en la nariz y ella en el labio inferior. Luego se fundieron en un
beso.
En
la próxima parada el chico debía bajarse y coger otro tren para
llegar, éste sería el último, luego sólo debería andar unos
minutos y estaría en su nueva casa. Subió al nuevo tren.
Los
dos estaban en el coche frente a la casa de Mónica, se estaban
besando, Oriol la apartó.
- Creo que deberíamos dejar de vernos.
- -¿Qué?
- Lo nuestro no tiene futuro, yo en una semana me iré.
- No entiendo nada, hablamos de que yo iría contigo.
- ¿Y que harás allí?
- ¿Estar contigo? ¿Acaso no es suficiente?
- No, no lo es, tú aquí tienes tu vida y sería egoísta por mi parte.
- No, ahora sí que estas siendo egoísta. Egoísta y cobarde.
Se
miraron el uno al otro, y ella comenzó a llorar.
- Bésame. Es lo único que te pido antes de irme.
- Sinceramente no quiero hacerlo ahora, Lo dejaré guardado por si cambias de opinión.
Ella
se bajó del coche y él arrancó sin mirar atrás, desconecto el
móvil y no volvieron a verse.
Finalmente,
el tren llegó a su destino, ya había anochecido, y el tren contaba
con tres pasajeros. En el andén sólo había una persona esperando,
Oriol supuso que esperaba a alguno de los otros viajeros.
- Buenas noches Señor Darí.
- ¿Mónica?
- He venido a darte tu beso, ese que no quise darte.
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