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viernes, 12 de octubre de 2012

Malccoy

 
 Hace unos días aprendí una palabra nueva que me gustaría compartir, es de origen indio.

 El término es Malccoy. Traduciendo literalmente al castellano ésta, diríamos: 
La juventud son sus umbrales encantados de amor y de ensueños; la primera ilusión del niño troncado en hombre, la primera sonrisa intencionada, después de reír de la felicidad, que no deja cuenta clara para quien se reconcentre en su examen psicológico. La edad de las efervescencias del alma que suspira por otra alma. 

 En definitiva, el amor puro, las primeras mariposas en el estómago. 

 Espero que os haya gustado tanto como me gustó a mí. 

 Gracias por leerme. 

 CSG

jueves, 11 de octubre de 2012

miércoles, 10 de octubre de 2012

Bus


Desabrocho mi chaqueta, hace calor aquí.
Miro por la ventana, dejo atrás la ciudad del agua.
Ha comenzado a llover, los cristales comienzan a empañarse.
Pongo mi mano en el cristal, y dejo mi huella. ¿Alguien se fijará en ella? ¿Tratará de imaginar a quién pertenece?
Miro al interior, y encuentro algunos ojos en mi dirección ¿ me observan o piensan en sus cosas?
Vuelvo al exterior, línea blanca, espacio en negro, fábricas, casas, coches...
Suena Blues en mi reproductor, necesito cerrar los ojos, recuerdos.
Una sonrisa se dibuja en mis labios, pronto la borro, yo no soy eso para ti.
Una mujer sale :“Scusi” , me aparto y mi mochila cae. Veo el llavero que mis amigos me regalaron y la sonrisilla vuelve a aparecer, los echo tanto de menos...
Toco el timbre, mi parada.
Me bajo, la canción también ha terminado, suben tres personas.

martes, 9 de octubre de 2012

Onírico


   El agua moja nuestros pies, noto como mis pies se entierran en la arena cuando la ola se aleja.
De repente, el agua nos cubre hasta el cuello, me tomas por la cintura y me acercas a ti. Estamos uno en frente del otro, y me clavas tu mirada. Me rozas la cara, luego tomas un mechón de mi pelo para apartarlo de mi rostro y terminas acariciando mis labios. Acercas tu boca a la mía y me besas.

El agua desaparece...

Abro los ojos y todo a sido un sueño, un bonito sueño.
Camino hacia casa, ya he terminado mis clases. Y me cruzo con un chico que capta mi atención.
Sí, lo conozco. Nos besamos en la playa, pero en la playa de mis sueños.
Nuestras miradas se encuentran un largo rato... ¿Soñaría él conmigo?  

lunes, 8 de octubre de 2012

Hielo y Fuego


Está el fuego, lo inesperado, lo irracional y el desorden.
Y luego está la calma, la rutina, la razón y un corazón con latidos regulares.
Mirada hambrienta que se enfrenta a una dulce.
Largas tardes de domingo o largas noches de sábado.
Besos frenéticos o caricias en el cuello.
Mi antónimo o mi sinónimo.

Lo correcto sería elegir la calma, lo estable.
Pero a veces hay que hacer lo que los demás nunca esperan.
Elijo lo raro, lo inesperado, lo nuevo, lo difícil, lo que no sé si tendré. 

domingo, 7 de octubre de 2012

Te he querido


   Caminamos a casa, me rozas la mano, te miro y tú me sonríes. Pienso que este momento es el más maravilloso de mi vida.
Me dejas en la puerta de casa y allí me das un beso, te pido otro.

  • Mañana nos vemos donde siempre, mis amigos han quedado pero me escaparé un rato.
  • Quizás me retrase un poco, así que...
  • Vale.

En ese momento me besas y te das la vuelta, yo te observo hasta la esquina de mi calle. Esta noche no te has girado para sonreírme como siempre, unas horas después descubriré que la última imagen que tendré de ti es esa.

Al final me he retrasado bastante, llegó y no estás. Espero casi una hora y tú no apareces. Llamo a tu móvil pero no lo coges, decido esperar una hora y después me marcho a casa.
Miro mi bandeja de entrada y tengo un email de despedida.

Mi amor, no sabía otra manera de despedirme que ésta.
He decidido marcharme de aquí, no aguanto más.
Lo nuestro no va a ningún sitio, y tú te mereces algo mejor que yo.
Eres una chica increíble y sé que comprenderás esto.
Si te sirve de algo, te he querido.
Aún te quiero... Adiós.

sábado, 6 de octubre de 2012

Rutina


  Fingir un encuentro casual por el pasillo y poner mi sonrisa de niña de cinco años con una piruleta en sus manos, rozar nuestras manos, unos pasos más adelante darnos las vuelta y descubrir que tú también me miras. Las mariposas en mi estómago, las mariposas en tu estómago.
Ponerme mi mejor vestido para impresionarte y sentir que cuando nos encontramos un gran foco me alumbra sólo a mí y, tu mundo y el mío son el mismo: misma hora, mismo lenguaje, mismas reglas...
Sentir la enorme necesitad de perderme en tu mirada, y no poder ni por un momento apartarla, te atrapa y te conviertes en drogadicta. Un paso más cerca, otro más, otro, otro y otro más, y ahora estamos uno delante del otro esperando algo más que no llegará.

Me besas... en la mejilla, es sólo un saludo, creo que mi corazón está a punto de batir el record de latidos en segundos, cruzamos unas pocas palabras sobre cosas cotidianas y te despides acariciando un mechón de mi pelo.

Ahora estoy aquí parada viendo como todo se repite una y otra vez sin que nunca des ese paso, aparece la rutina. Cada día, un poco menos, me pregunto si hoy será el día, ese en el que existan algo más que sonrisas en nuestros labios.